
Como en la entrada de los nombres desafortunados, hoy me he encontrado con un nuevo exponente de la creación humana: el iAno, una aplicación para el iPhone y el iPod Touch que los convierte en un piano. La idea es genial, porque aprovecha la pantalla táctil del dispositivo. Pero el nombre... en castellano queda genial para las bromas, pero es un nombre nada comercial fuera del circuito freak.
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